lunes, 1 de enero de 2007

Un soldadito de plomo

jAIRO cALIXTO aLBARRÁN

jcalixto@milenio.com

Cómo estará de mal y tan aburrido el país que el único que podía sacarlo de su marasmo informativo de fin de año era El Peje declarando que Calderón con uniforme militar era “un soldadito de chocolate”. Y es que estarán de acuerdo con el hecho de que ya nadie se conmueve con los enésimos ajustes de cuentas entre narcos.

O sea, ¡qué flojera ser narco!, en vez de pasársela bomba como en las películas de los hermanos Almada, ahora andan en friega corrompiendo policías –algo que por mecánico debe ser aburridísimo—, matando gente y enterrándola en narcofosas, una chamba trabajosa, cansada y desprovista de glamour, cuya capacidad de sembrar terror se diluye. Bueno, ya ni siquiera los operativos militares les deben generar alguna emoción, pues las autoridades los organizan como burocráticos memorándums con copia para los cárteles de las drogas. Ahora bien, la batalla sucesoria del PRI, que es tan excitante como La guía de padres, la última herencia sahagunesca, tampoco es para detener las prensas. Ya no se digan las movilizaciones de la APPO, que son un tedio como los juegos de la Interliga. No tengo idea si Calderón es un soldadito de chocolate como afirma El Peje, pero de que se veía bien cotorro ataviado cual niño héroe, de eso no hay duda. Digo, se me hizo buena onda que desbordara su ingenio queriendo ser Luis Miguel en el video de “La incondicional” para conformar un mensaje ideológico-cómico-musical pero, tristemente, no a todos nos sienta bien el uniforme militar. Y se los digo yo que me tocó bola negra y terminé haciendo mi servicio en el Campo Militar número 1, donde lo más divertido era que con la lógica del “No pain no gain”, capitanes, sargentos y soldados experimentaban una particular delectación torturando conscriptos. Ahora, si bien el comentario pejiano no fue necesariamente ni amable ni de buen gusto como inexacto (desde mi punto de vista, Calderón no es un soldadito de chocolate sino que, a juzgar por sus primeras acciones de gobierno, es más bien un soldadito de plomo), tampoco era como para que la respuesta del PAN (“!AMLO no representa a nadie!”) fuera en un tono como de Sergio Mayer en La bella más fea. O sea, si el señor López no es nadie, entonces para qué le hacen caso, ¿por qué no le aplican la ley del hielo como al resto de los mexicanos que exigen mejores salarios?Antes al contrario, deberían agradecerle al tabasqueño que ya comenzó a ponerle sabor al caldo.

(Milenio, enero de 2007)

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